lunes, 23 de mayo de 2011

Vacunación de tu cachorro.






VACUNACION




Objetivos, momento optimo de vacunación y riesgos asociados.




El objetivo de la vacunación es el de proporcionar inmunidad frente a virus que se encuentran en el ambiente y que son susceptibles de provocar una infección. Los cachorros, durante la lactación, están recibiendo anticuerpos a través de la leche maternal (principalmente con el calostro), lo que les confiere cierto grado de inmunidad mientras estén lactando. Una vez finaliza el periodo de lactación, dejan de ingerir los anticuerpos y se quedan sin esta protección. Es por ello que empezamos la vacunación a una edad temprana, unos días después del destete, a fin de estimular al joven e inmaduro sistema inmunitario de los cachorros para que desarrolle los anticuerpos que les van a proteger de estas infecciones.




Los virus contra los que vacunamos son virus que se asocian a una mortalidad y una morbilidad significativas, son enfermedades que están ampliamente distribuidas o bien son zoonosis (infecciones que pueden ser trasmitidas de los animales a las personas). Las vacunas consideradas esenciales son las vacunas frente al moquillo canino, el parvovirus canino, el adenovirus canino tipo 2 y el virus de la rabia. La vacunación de rabia anual es obligatoria en España para todos los perros mayores de 6 meses de edad. Esto es así porque el virus de la rabia es mortal tanto en animales como en personas que se infectan. Con la vacunación evitamos que la enfermedad se propague en caso de contagio con el virus.




Como hemos comentado, la vacunación comienza a una edad temprana a fin de conseguir un sistema inmune activo frente a las enfermedades lo antes posible, sin embargo, se han de tener una serie de consideraciones a la hora de vacunar con el fin de maximizar el efecto deseado. El cachorro debe estar desparasitado previamente y ha de encontrarse sano en el momento de la vacunación. Esto es porque si esta incubando alguna enfermedad debemos retrasar el momento de la vacunación y esperar al momento optimo a fin de que la vacuna estimule eficazmente al sistema inmune y se formen adecuadamente los anticuerpos. De la otra manera, si lo vacunamos estando enfermo, podríamos provocar un empeoramiento de la enfermedad o bien que la vacuna no cumpla con el efecto esperado. Una exploración física previa y una buena anamnesis bastaran para saber si el cachorro goza de buena salud o si por el contrario debemos tratar primero y posponer unos días la vacunación. Asimismo es importante que el cachorro este desparasitado, puesto que si presenta parásitos, su sistema inmune se encontrara activado frente a estos y no se estimulara de forma optima con la vacuna, lo que resultara en una producción menor de anticuerpos y consecuentemente una menor inmunidad frente al virus contra el que vacunamos.




Al igual que la vacunación en personas, ciertas vacunas necesitan de uno o dos refuerzos para conseguir que el sistema inmune del animal forme una cantidad adecuada de anticuerpos. Si no se respeta el protocolo de vacunación, así como los periodos establecidos entre vacuna y vacuna, se perderá efectividad y no conseguiremos el efecto deseado.




Por otro lado, las vacunas pueden desencadenar efectos adversos, que si bien son infrecuentes, algunos sí son de importancia y el tratamiento inmediato es indispensable. Es el caso de las reacciones anafilácticas, que son reacciones de hipersensibilidad de tipo I, inmediatas tras la vacunación. Si se da el caso, se deberá instaurar tratamiento inmediato y se tendrá en cuenta para futuras vacunaciones. Otros efectos no deseados asociados a la vacunación son inflamación en el punto de inoculación de la vacuna (lo que puede provocar molestia y dolor en la zona) y letargia y/o fiebre. Son efectos de menor gravedad y que no suelen requerir tratamiento. Las reacciones adversas pueden ocurrir con cualquier tipo de vacuna y son impredecibles, sin embargo, los beneficios de la vacunación están ampliamente documentados y siempre es preferible la decisión de vacunar frente a la de no vacunar.







Beatriz Lopez Perea. DVM. Col 777




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