domingo, 1 de abril de 2012

Otohematoma en veterinaria.


Otohematoma: ¿un quebradero de cabeza para el veterinario?
Cuando nos llega un otohematoma a consulta, lo primero que pensamos antes de su tratamiento es: ¿habrá o no recidiva? Éste es uno de los principales aspectos que ponemos en conocimiento del propietario desde la primera consulta, y es que en muchas ocasiones el tratamiento del otohematoma se nos complica más de lo esperado.
Éste ha sido uno de los temas a tratar en el congreso de AMVAC (Asociación madrileña de veterinarios de animales de compañía), celebrado a principios de este mes en Madrid. Allí hicieron especial hincapié en que para obtener buenos resultados de la técnica quirúrgica empleada para resolver el otohematoma, es necesario hacer un drenaje continuo y bien distribuido en la oreja. 
Como sabemos, los otohematomas se producen entre la piel y el cartílago auricular de la parte cóncava de la oreja. El cartílago auricular está recubierto por el pericondrio el cual está fuertemente adherido a la piel de la superficie cóncava de la oreja, de tal modo que queda poco espacio para que se puedan formar los otohematomas. Cuando se producen es porque ha tenido lugar una ruptura intracondral o subpericondral que da lugar a la formación de un coágulo. En un intento de eliminar ese coágulo, se liberan condroblastos procedentes del pericondrio y fibroblastos del tejido conjuntivo, de tal modo que forman una matriz y se convierten en condrocitos y fibrocitos. La característica deformación del pabellón de la oreja en estos casos, se produce porque el cartílago auricular se dobla alrededor de ese cartílago y tejido fibroso recién formado. Si este proceso se cronifica por ejemplo por autotraumatismo o bien porque inicialmente no se hace un drenaje adecuado, puede conllevar a una reacción cicatricial más intensa y con más formación de cartílago, dando lugar al famoso aspecto de oreja en coliflor. 
Para evitar llegar a esto, se recomienda drenar cuanto antes el otohematoma, desde su primera aparición (caso de otohematoma agudo), y una de las nuevas técnicas que nos asegura un excelente drenaje y además ofrece mejor protección de las superficies que van a cicatrizar es la técnica del punch de Baker, utilizando un punch de 3 – 5 mm en función de si son perros de raza pequeña o grande.
 Primero se afeita y se prepara asépticamente la oreja y luego nos disponemos a hacer agujeros con el punch en la cara interna de la oreja donde se encuentra el otohematoma con el objetivo de drenarlo. Los agujeros deben estar separados entre sí  1 -1,5 cm y no se pueden hacer a menos de 1 cm de los márgenes de la oreja.  Una vez drenado, se suturan los agujeros realizados con sutura no reabsorbible del 4/0 y aguja triangular. A la hora de hacer la sutura, se inserta la aguja de modo que se coja un trozo de cartílago y se acerque a la piel, sacando la aguja a través de la piel en la parte cóncava de la oreja, y se anuda la sutura. Se recomienda no suturar de lado a lado de la piel porque puede provocar dermatitis. 
Por último, se procede a hacer el vendaje: para ello se pone esparadrapo en los bordes de la oreja, y se suturan las esquinas de dicho esparadrapo a la cabeza, para finalmente “forrar”  con vendas la oreja sobre la cabeza. El vendaje se debe sustituir por otro nuevo a las 24 horas de haber hecho el primero, y se volverá a renovar a los 4-5 días de haber puesto el segundo. Si el animal cabecea o hace por rascarse, es preferible mantener el vendaje hasta que se quiten los puntos 3 semanas después de la cirugía. 
Finalmente, recordar que esta técnica del punch de Baker se recomienda para casos de otohematomas agudos, existiendo otras múltiples técnicas quirúrgicas como la de la incisión en la parte central de la cara interna de la oreja (muy recomendada para otohematomas cronificados) entre otras. 
Sin embargo, sea cual sea la técnica utilizada, el éxito o fracaso en la resolución de un otohematoma dependerá de si hemos tomado las medidas higiénicas adecuadas previas a la cirugía, si somos capaces de controlar la inflamación post-quirúrgica, de vaciar completamente el otohematoma y de asegurar que haya un continuo drenaje del mismo. Controlando estos aspectos, podemos estar prácticamente seguros de que el otohematoma en cuestión no nos volverá a molestar. 


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola ami boxe lea salido uno en la oreja y selo e drenado una vez y le a salido otra vez. Sigo drenandoselo o ke. No ay otra cura. . .antes d cirugia ok gracias

Albea Veterinarios dijo...

Por desgracia es un proceso físico que requiere de intervención. El tratamiento via oral o tópica no suele tener buenos resultados, por lo que intervenir es siempre la mejor solucion.